Zemanlandia en territorio del catenaccio

Suele pasar que, en ocasiones, aparecen las mayores contrariedades en los sitios más inoportunos. Personas, ideas o corrientes de pensamiento con una idiosincrasia radicalmente distinta a la época y al lugar donde se desarrollan. Contraculturales, que se dice hoy en día. Esto es justamente lo que ocurrió con el Foggia de Zdenek Zeman a finales de los años 80 y principios de los 90 en la Serie A italiana. Zeman nació en 1947 en Praga (entonces Checoslovaquia y hoy República Checa). Su tío, Cestmír Vycpálek fue jugador de la Juventus y, más tarde, entrenador. En 1968, Zeman fue a visitar a su tío a Palermo y a pasar un tiempo con él. Pero, entonces, ocurrieron los hechos de la Primavera de Praga y decidió quedarse a vivir en Italia. Por medio de su tío, entró a entrenar a equipos no profesionales en Palermo y, de ahí, al equipo promesas del Palermo, en el que estuvo hasta 1983. Entretanto, obtuvo en 1975 un graduado con honores en la ISEF (Escuela de Educación Física) de Palermo, así como la licencia de entrenador profesional en 1979 en Coverciano.

El entrenador checo tuvo su primera oportunidad de verdad en el Licata Calcio, al que entrenó entre 1983 y 1986, y con el que obtuvo un campeonato y ascenso en la Serie C2 en 1985. En ese equipo ya se intuían algunas de las claves del estilo zemaniano: jugadores jóvenes y con hambre y fútbol muy ofensivo. Su trabajo no pasó desapercibido para el Foggia, de la Serie C1, presidido por Pasquale Casillo, un importante empresario con ganas de hacer ganar y crecer a su club con un nuevo estilo de juego. Así pues, Zeman dirigió al Foggia en la temporada 1986/87 y, pese a que los resultados fueron buenos, pero no espectaculares, el checo volvió a llamar la atención de un club más importante, el Parma (que estaba en la Serie B), cuyo entrenador, un tal Arrigo Sacchi, acababa de comprometerse con el Milan. Cuando en el Foggia se enteraron de las negociaciones, destituyeron a Zeman a falta de unas jornadas para el final y este, finalmente, terminó fichando por el Parma para el curso 1987/88, donde fue fulminado tras 12 partidos. Al año siguiente, el Messina, de la Serie B, decidió contratar a Zeman y el equipo hizo una temporada bastante meritoria, terminando en octava posición y siendo el conjunto más goleador de la categoría, en el que destacó su delantero Salvatore Schillaci.

Parma_AC_-_1987_-_Zeman,_Susic,_Apolloni

Fue entonces cuando Pasquale Casillo, el presidente del Foggia, decidió volver a darle una segunda oportunidad a Zeman, con su club recién ascendido a la Serie B. A Casillo le atraía mucho el estilo del técnico checo, en contraposición al estilo defensivo imperante en el Calcio. Asentado en su innegociable 1-4-3-3 (herencia de su admiración por el Fútbol Total holandés), sus equipos siempre se han caracterizado por practicar un fútbol ultraofensivo (rozando casi la temeridad), creativo y asociativo, ya sea como local o a domicilio, en el que muchos jugadores participan en la creación y finalización,  y en el cual la norma siempre es marcar más goles que el rival. En fase defensiva, la defensa zonal y el pressing al rival en todo el campo han sido sus señas de identidad más significativas. La otra cualidad imperante en las plantilla de Zeman ha sido la incorporación de muchos jugadores jóvenes, desconocidos y con talento, a los que poder moldear con su ideario y que le han aportado el hambre de victorias y la ambición que requiere un modelo de juego como el suyo. Con estos ingredientes, más una plantilla en la que destacaban jugadores como los porteros Zangara y Mancini, los defensas Codispoti y Padalino, los mediocampistas Barone y Manicone y los dos nuevos delanteros, Signori y Rambaudi, el entrenador bohemio inició su segunda etapa en el club rossoneri en la campaña 1989/90, en la cual tuvieron un difícil arranque de campeonato, debido a la falta de adaptación de los nuevos jugadores y de la nueva propuesta de juego, que se vio mejorado a partir de la segunda vuelta, finalizando en octavo puesto.

Sería en la siguiente temporada, la 90/91, cuando con el grupo ya acoplado y mejorado con los fichajes de jugadores muy importantes, como el centrocampista Picasso y el delantero Baiano, el Foggia de Zeman cogió velocidad de crucero y se consagró como campeón de la Serie B, logrando el ascenso a la Serie A. El equipo empezó a llamar la atención de los clubes más importantes del país. Sobre todo su tridente ofensivo, Rambaudi-Baiano-Signori. Esa misma temporada nació “Zemanlandia”, el mito de un equipo que ganaba y conquistaba a los aficionados con su fútbol de alta calidad en territorio del catenaccio. No obstante, la consagración llegó en la campaña 1991/92, ya en Serie A, en la que el Foggia mantuvo la base de la plantilla del ascenso y se reforzó con el defensa italiano Matrecano y con tres desconocidos jugadores de Europa del Este: el lateral ofensivo Dan Petrescu, el medio ofensivo ruso Igor Shalimov y el delantero ruso Igor Kolyvanov. El club foggiano acabó en novena posición, rozando los puestos de UEFA, y se convirtió en la revelación de la temporada, tanto en Italia como en toda Europa, siendo el segundo equipo más goleador de la liga italiana, solo por detrás del Milan de Capello. Un equipo muy humilde, sin apenas medios, pero descarado y sin tapujos, que compitió sin arrugarse contra los mejores equipos italianos de la época, plagados de estrellas de talla mundial (recordemos que la Serie A fue la mejor liga del mundo durante muchos años en los 80 y 90, al contar casi todos sus equipos con grandes figuras internacionales). Zemanlandia en todo su esplendor.

foggia zemanlandia

La alegría duró poco, ya que los mejores clubes de la Serie A desplumaron, literalmente, a la plantilla del Foggia para la temporada 1992/93, que no pudo competir contra el dinero y prestigio de otros. De esta forma, el Atalanta se hizo con el delantero Rambaudi y el lateral Codispoti; el Parma, con el defensa Matrecano; la Fiorentina, con el delantero Francesco Baiano; la Lazio, con Beppe Signori; y el Inter, con Shalimov. Zeman perdió a la columna vertebral del “Foggia dei miracoli”, aunque no se puso nervioso, consciente de sus limitaciones. Para sustituirles, fichó a más jóvenes desconocidos: los defensores Nicoli y Bianchini, los mediocampistas Luigi Di Biagio, De Vincenzo y Seno, el extremo Bresciani o el habilidoso delantero holandés Bryan Roy. Sin embargo, la gran pérdida de talento y gol sufrida pasó mucha factura. El Foggia sufrió durante buena parte de la temporada, mientras iban soldándose las ideas del estilo deseado por Zeman, y consiguió alcanzar la undécima plaza de la clasificación y salvarse a falta de pocos partidos. Cada vez eran más los rumores de que equipos potentes de Italia pretendían al entrenador checo por el gran rendimiento demostrado. Pero todavía les quedaba otra temporada a los fieles del estadio Pino Zaccheria para disfrutar de Zemanlandia. Esa campaña 1993/94 no hubo demasiados cambios con respecto a la anterior, lo que permitió una mayor estabilidad para el proyecto. La baja más importante fue la de Petrescu al Genoa y las altas más reseñables, la del defensa argentino Chamot, el medio ofensivo Stroppa y el delantero Cappellini. La dos vueltas fueron muy parejas en cuanto a puntos conseguidos, pero la primera estuvo plagada de empates y la segunda tuvo bastantes más victorias. Novena plaza y punto y final para una etapa brillante.

La Lazio contrató a Zeman en el verano de 1994, quien ya no pudo decir que no a la oferta de un equipo grande. También porque el proyecto del Foggia era cada vez más complejo de encauzar y salvar y el técnico lo sabía. Tras su salida, los rossoneri solo sobrevivieron en la Serie A esa temporada. Después, el checo pasó por multitud de clubes, entre los que destaca algún otro grande, como la Roma. Pese a ello, los mejores momentos de Zeman en un banquillo han sido en equipos humildes y con hambre, que le han dejado fichar a gente joven talentosa a la que pulir y con grupos que creían ciegamente en sus ideas, como con el Lecce de Bojinov y Vucinic en la 2004/05 en Serie A o con el Pescara de la temporada 2011/12 en Serie B, al que ascendió como campeón y con el que nos descubrió a tres cracks desconocidos: el mediocentro Verratti y los delanteros Insigne e Immobile, que junto con Sansovini, que completaba la delantera, dieron vida por momentos a un segundo Zemanlandia. También se le recuerda por hablar sobre el dopaje sistemático en el Calcio. Pero la mejor aportación de Zdenek Zeman, sin duda, será siempre la de Zemanlandia. Un equipo que sorprendió a todo el fútbol italiano y mundial por convencer y convertir a un grupo muy modesto, plagado de jugadores desconocidos, en uno que jugaba como un grande, saliendo a ganar en cualquier campo, ya fuese contra el Bari o contra el Inter de Milán, practicando un juego atrevido y vistoso y compitiendo sin prejuicio alguno.

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