El legado de Cruyff

Como futbolista e icono mundial, Johan Cruyff siempre fue una persona rebelde y que iba por delante del pensamiento de su tiempo. Más adelante, cuando llegó a los banquillos también se empeñó en desarrollar una revolución futbolística, a todos los niveles. Esta fue tan grande que dura hasta nuestros días y tiene una vigencia absoluta, porque su ideario no caduca jamás y se puede adaptar a cualquier época.

Sin embargo, mucha gente todavía no ha llegado a entender la importancia ni la profundidad de las ideas del holandés en la evolución del fútbol desde finales de la década de 1980 hasta la actualidad. Incluso personas que son aficionados o que han estado dentro del FC Barcelona. En este artículo, más que centrarnos en los títulos, en el Dream Team, en su personalidad o en su carácter polémico, cosas que ya han sido repetidas hasta la saciedad, vamos a centrarnos en su legado futbolístico como entrenador.

Tras retirarse como futbolista en 1984 en el Feyenoord, eterno rival de su club de toda la vida, el Ajax, Cruyff decidió continuar su carrera en el fútbol como entrenador. Entre 1985 y 1988 trabajó en el conjunto Ajacied, primero como director deportivo del técnico Leo Beenhakker y, después, como primer entrenador. Allí empezó a implantar y pulir sus ideas futbolísticas, que serían las que luego llevaría a Barcelona. Pero Cruyff no siempre fue un defensor a ultranza del fútbol neerlandés. Cuando era jugador, era un enamorado del estilo de juego británico, que poco o nada tiene que ver con las ideas posteriores del Flaco.

Más adelante, cuando fue a empezar su carrera como técnico, volvió a sus raíces, a su mentor Jany van der Veen, y este le enseñó los secretos del banquillo. Así pues, con las influencias del Fútbol Total holandés de Rinus Michels y Stefan Kovacs, de las técnicas de entrenamiento de Laureano Ruiz y otros entrenadores, de las enseñanzas de van der Veen y de sus propias experiencias, Johan construyó su bagaje como entrenador.

cruyff ajax

En mayo de 1988 aterrizó en el Barcelona de la mano de José Luis Núñez, quien buscó desesperadamente un último recurso para un club que se le iba de las manos tras muchos fracasos, entre ellos la final de Copa de Europa perdida en 1986 contra el Steaua de Bucarest, el enorme desencanto de la masa social culé y el famoso Motín del Hesperia, ocurrido semanas antes de su llegada.

De esta forma, el presidente se aseguraba desviar el foco de atención hacia el entrenador, por ser un símbolo futbolístico del club y del fútbol mundial, así como el intentar que Cruyff, persona exigente y que no se casaba con nadie, aportase aire fresco y éxitos, además de hacer una limpia en la plantilla para que el club volviese a recuperar el control del vestuario azulgrana.

Por supuesto, el holandés cumplió su palabra desde el principio e impuso sus nuevas ideas para comenzar el cambio radical que se había propuesto para el club, intentando convertir a un club sin rumbo fijo, tradicionalmente acomplejado y segundón (solo habían ganado dos Ligas entre 1960 y 1988), en un club con un estilo propio, valiente y ganador. Todo un reto mayúsculo.

cruyff presentacion 1988

EL SISTEMA DE JUEGO

El primer paso fue instaurar el sistema de juego 1-3-4-3 tanto en el primer equipo como en todos los equipos de fútbol base de La Masía. Tan solo en momentos puntuales cambió el sistema a un 1-4-3-3. Mientras en el fútbol español y europeo los equipos tendían cada vez más a un acentuar la faceta defensiva sobre la ofensiva y a jugar un fútbol directo o de contraataque (a excepción del Real Madrid de la Quinta del Buitre o el Milan de Sacchi y poco más), jugando, habitualmente, con un 1-4-4-2 o un 1-5-3-2, él hizo justo lo contrario.

Estas ideas necesitaron de bastante tiempo para ser ejecutadas de una forma adecuada, pues suponían un cambio radical, tanto con respecto al estilo de juego en la época en España y Europa, como al estilo que había tenido el Barça antes de la llegada del Flaco, con el estilo británico de Terry Venables y el fútbol de contraataque de Luis Aragonés. Los cambios y mejoras se empezaron a apreciar desde el principio, pero el perfeccionamiento de este fútbol no llegó hasta la tercera temporada, cuando el equipo comenzó a tener los conceptos muy interiorizados y demostró la madurez y la regularidad necesarias para ganar. Incluso hubo momentos en las dos primeras temporadas en los que se pensó en su destitución, pese a coincidir con el esplendor del Real Madrid de la Quinta del Buitre. Por suerte, no fue así.

La idea era la siguiente: un portero (Zubizarreta o Busquets) que jugara muy adelantado y que fuese el primer atacante. Una línea de tres defensores para cubrir a los dos delanteros rivales, comandada por un líbero que iniciase el juego con calidad (Aloísio, Koeman, Popescu), junto a otros dos defensores que podían ser centrales (Serna, Nando, Abelardo, Nadal), laterales pequeños y rápidos (López Rekarte, Juan Carlos, Ferrer, Sergi) y, en ocasiones, jugadores con calidad que eran organizadores o extremos (Eusebio, Goikoetxea).

Para generar fútbol, una línea de cuatro mediocampistas, ubicados en rombo, con un mediocampista técnico por delante de la defensa (Roberto, Milla, Guardiola), para circular el balón continuamente; dos interiores, que se ubicaban entre líneas para ver el juego de cara y aportar buena circulación de balón (Amor, Eusebio, Witschge, Iván Iglesias, De la Peña, Roger); y, en el vértice avanzado, un mediapunta (Bakero, Hagi, Óscar) que jugara de espaldas, para descargar balones de cara a los otros medios e incorporarse continuamente al remate.

Por delante, tres delanteros, de los cuales dos ejercían de extremos (Goikoetxea, Stoichkov, Begiristain, Jordi Cruyff, Figo), pegados a la línea de cal para abrir el campo en fase de creación y tirar centros o desmarques de ruptura en diagonal en fase de finalización. En el centro de la delantera, un delantero de área (Julio Salinas, Romario, Kodro) o un “falso nueve” que ayudaba a crear juego (Laudrup, Óscar).

barça wembley

EL ESTILO DE JUEGO

El Barça de Cruyff era un equipo netamente ofensivo, con un juego de ataque basado en la inteligencia y en la lectura del juego, en el cual se intentaban dominar los partidos mediante la posesión del balón (siempre bajo el principio de “mirar lejos” primero), un alto ritmo de juego y la creación del mayor número de ocasiones de gol posibles. Su fin era buscar los mejores resultados, pero aportando belleza en el juego y dando espectáculo a los aficionados.

Los jugadores realizaban un juego de posición con las líneas muy adelantadas y el portero actuando de último defensor, en el que se desechaba la excesiva movilidad ofensiva (tan arraigada aún hoy) y se buscaba controlar la correcta ubicación en el campo, pues con un sistema de juego tan arriesgado y pocos o ningún defensor nato, siempre había que quedar bien parado (equilibrados) para poder hacer un fuerte pressing instantáneo en el momento de las pérdidas.

Los jugadores debían formar triángulos entre sí, para poder tener varias opciones de pase disponibles en cada momento, además de no estar continuamente acercándose al compañero poseedor del balón, sino más bien situarse abiertos y entre las líneas de los equipos rivales, bien perfilados, con el fin de estar preparados para recibir el balón en las mejores condiciones.

Circulaban el balón con rapidez, intentando ir atrayendo y atravesando líneas rivales tanto en amplitud como en profundidad (buscando la verticalidad), con el fin de generar pases a la espalda de la defensa rival, unos contra unos de la delantera y situaciones en ventaja. Cuando jugaban en largo, siempre eran cambios de orientación lejanos hacia los extremos o pases a la espalda de la defensa, pero nunca balones frontales sin sentido.

En fase defensiva, el Barcelona de Cruyff era cuando más sufría, por lo arriesgado de su juego. Si la presión alta tras pérdida no era exitosa, los rivales les intentaban hacer daño con rápidos contraataques. De todas formas, su gran juego posicional les permitía estar en una disposición espacial bastante equilibrada cuando perdían la posesión, por lo que siempre fueron uno de los equipos menos goleados de la Liga durante la dirección del técnico holandés.

Esto es un indicativo bastante grande de que el juego es un todo indivisible, y que lo que hagas en la fase con balón tiene una gran relación en la fase sin él y viceversa. En cuanto a las jugadas a balón parado, a Cruyff siempre se le recriminó el hecho de que no hiciese un trabajo específico con ellas, a lo que él respondía que dejaba la responsabilidad de las mismas a los jugadores, tanto en las ofensivas como en las defensivas. Su equipo siempre marcó muchos goles a balón parado, con lo que demostró que con buenos lanzadores y buenos rematadores que entiendan cómo ejecutarlas, no hace falta un trabajo tan concienzudo a balón parado para saber sacarles partido.

romario alkorta

METODOLOGÍA DE ENTRENAMIENTO

En los años 80 y 90 del siglo pasado, la metodología de entrenamiento del fútbol español estaba basada en el desarrollo del físico como primera opción, dejando el trabajo con balón como algo secundario. Además, cuando se trabajaba con balón era para hacer ejercicios con un fin físico, trabajo técnico analítico o partidos. Cruyff, en cambio, trajo una metodología de entrenamiento acorde con sus ideas futbolísticas. Si quería practicar un fútbol de posición vistoso y ofensivo, teniendo la iniciativa en el juego y dominando la posesión, había que trabajar la mayor parte del tiempo con balón, practicando las situaciones que el juego planteaba.

Aparte de esto, tuvo la suerte de encontrar en su club a un genio y referente de la preparación deportiva como Paco Seirulo, también con una mente muy avanzada a su tiempo en su campo de trabajo. Se desarrolló una metodología basada en los rondos, los juegos de posición y los partidos reducidos, con la que podían trabajar casi todo lo que querían de una forma novedosa, desarrollando tareas y situaciones del modelo de juego y que resultaban mucho más entretenidas para los jugadores que el duro, incomprensible e ineficaz trabajo físico aislado.

En lugar de crear un atleta, para luego convertirlo en futbolista, como se pensaba en aquel momento (y todavía hay muchos que lo creen así actualmente), entendieron que un futbolista debía entrenar siempre como un futbolista, y no como un atleta, pues no tiene nada que ver el trabajo de uno y de otro.

barça rondo cruyff

LA CANTERA, LA PIEDRA ANGULAR DEL PROYECTO

Como ya se ha comentado antes, Johan Cruyff no solo quiso implantar todo este modelo en el primer equipo del FC Barcelona, sino que lo extrapoló a todos los equipos inferiores del club. Gente del club, como Oriol Tort o Laureano Ruiz, ya habían empezado a darle forma a la idea años antes, para que las bases blaugranas tuviesen un modelo propio basado en el fútbol ofensivo y en el talento.

El objetivo era poder trabajar un estilo propio que arraigase desde las bases y que permitiese escoger y formar desde el principio a los futbolistas más aptos para esta forma de entender el juego. Y no solo eso, sino que también se facilitase la promoción, cada vez mayor, de los jóvenes talentos al primer equipo, llegando mucho más preparados y facilitando su adaptación.

De esta forma, el técnico pretendía obtener jugadores identificados y preparados para jugar con este modelo, que fuesen la base del equipo y que solo necesitasen los fichajes de ciertos jugadores de otros equipos para dar el salto de calidad en determinados puestos. Así, bajo la batuta del holandés, fueron ascendiendo al primer equipo jugadores canteranos importantes, como Milla, Amor, Guardiola, Ferrer, Sergi, Busquets, Óscar, Roger, De la Peña, Celades, además de otros muchos que tuvieron menos participación.

Cuando dejó de ser entrenador del Barça, también dejó a medio el proyecto de empezar la reconstrucción de un nuevo «Dream Team» con la «quinta del Mini» como base. Desde entonces, la cantera (hoy bastante olvidada) ha sido el mayor y mejor tesoro del club, pues le ha permitido dar continuidad a un estilo ganador y que está enraizado en la “cultura Barça”. También es importante recalcar que, para que todo esto pudiese desarrollarse, fue imprescindible contar con entrenadores y preparadores como Seirulo, Joan Vilà, Quique Costas, etc., que siguieron el modelo desde un principio y lo hicieron evolucionar.

barça quinta del mini

LA FILOSOFÍA CRUYFF EN CINCO PUNTOS

Toda esta filosofía propia de juego transmitida por Johan Cruyff queda resumida por él mismo en cinco aspectos fundamentales, todos ellos aparentemente simples, pero de una lógica aplastante:

  1. “Si tú tienes el balón, el rival no lo tiene”. Parece una obviedad, pero no lo es. Al fútbol se juega con un solo balón. Si un equipo es capaz de manejarlo y utilizarlo de la mejor manera posible, podrá dominar el juego y el otro equipo solamente podrá defenderse. Y si se pierde, hay que tratar de recuperarlo lo más rápidamente posible. Este tipo de juego implica que el entrenador debe tener muchos conocimientos de fútbol y saber transmitir la idea a los jugadores.
  2. “Lo importante es el ritmo del balón”. En el fútbol, no es tan importante ser fuerte, rápido o resistente, sino saber manejar el balón y los tiempos. Entender cuándo es necesario jugar rápido y cuándo es necesario regatear, disparar o temporizar. Para ello, se necesitan jugadores inteligentes y que entiendan el juego.
  3. “Hay que potenciar las calidades básicas”. Se refiere a que, a pesar de que mucha gente se empeña en complicar el fútbol demasiado, lo que hay que potenciar son los fundamentos básicos: la técnica (y su eficacia) y el posicionamiento táctico en el campo. De esta forma, se consigue poder dominar los partidos con mayor autoridad y someter al rival.
  4. “Hay que ganar siempre el uno contra uno”. No solamente en el plano ofensivo, sino también en el defensivo. Un equipo que es capaz de generar unos contra unos en ataque y los resuelve bien, tendrá muchas opciones de éxito. Igualmente, si en defensa un equipo es capaz de ganar los duelos individuales, tendrá mucho terreno ganado.
  5. “Prefiero ganar por 5 a 4 que por 1 a 0”. Esta frase resume a la perfección su idea futbolística, basada en el fútbol ofensivo, la belleza y el espectáculo. Marcando, al menos, un gol más que tu rival, ganas el partido. Por eso es más importante marcar goles que encajarlos. Y, si pierdes pero marcas goles, al menos se puede ver un espectáculo.

cruyff guardiola

Johan Cruyff fue un revolucionario, tanto de futbolista como de entrenador. Si como jugador abanderó el Fútbol Total holandés, como entrenador fue un intuitivo visionario, sin título de entrenador ni formación académica, que puso las bases para una de las mayores revoluciones futbolísticas de la historia, dando paso al fútbol del siglo XXI estando todavía en el siglo XX.

Una revolución que cambió por completo el panorama futbolístico y, más en concreto, al FC Barcelona, convirtiéndolo en un equipo exitoso, con un modelo y una filosofía de club únicos en el mundo. Una revolución continua que, si se cuidase debidamente (cosa que no están haciendo desde hace unos años), no tendría fecha de caducidad, por poder regenerarse con su propia cantera.

Por desgracia, ha sido y sigue siendo muy incomprendido en muchos de sus postulados, aunque nos enseñó a los amantes del buen fútbol un camino y una forma de entender el juego totalmente nueva y espectacular. Seguramente, ni la gente del Barça, ni los demás entrenadores y aficionados llegaremos nunca a agradecerle suficientemente todo lo que nos dejó este genio. No obstante, todavía quedan entrenadores como Guardiola, que han seguido y mantenido sus enseñanzas y que demuestran que, a pesar de todos los que han intentado desprestigiarle o recordar los fracasos de este modelo (pocos, en comparación a los éxitos), Cruyff tenía razón en casi todo.

Desde aquí, mi pequeño homenaje. Gracias por tanto, maestro.

«Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado: ni demasiado pronto ni demasiado tarde» (Johan Cruyff).

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