Riqui Puig, el gimnasio y el físico

Este verano surgió un rayo de luz futbolístico en la cantera del FC Barcelona llamado Riqui Puig. El chico, todavía en edad juvenil, dispuso de minutos durante varios partidos de pretemporada y dejó destellos de centrocampista bajito y ligero, pero repleto de talento y calidad, sobrado de desparpajo y con el inconfundible sello “Made in La Masía”, cada vez más extraño y denostado dentro del seno de su propio club. Tanto llamó la atención Riqui que incluso Gennaro Gattuso, el actual entrenador del AC Milan y todo un icono mundial (como jugador) del fútbol más físico y de la cultura del esfuerzo, tras acabar el partido veraniego contra el Barça, afirmó: “Ver a jugadores como Riqui Puig es un espectáculo”.

En condiciones normales, sería un gran indicativo de que el chaval tiene un talento y unas cualidades que están por encima de la media. Pues bien, tras esto, muchas fueron las voces, entre aficionados y opinólogos, que se apresuraron a asegurar que necesitaba “mucho gimnasio” para poder competir en buenas condiciones en la élite. O sea, que aparece un joven futbolista, que destila talento y calidad, y la primera apreciación de muchos es que debe mejorar su físico. Tremendo.

Soccer  International Champions Cup-AC Milan at FC Barcelona

Pasan los años, se mejoran y perfeccionan los sistemas de entrenamiento, se va demostrando cada vez más que no importan el físico y correr mucho, sino la inteligencia y la capacidad de lectura de las situaciones a la hora de jugar al fútbol, se ganan trofeos internacionales con equipos y selecciones que confirman todo esto… y todavía hay muchos entrenadores, jugadores o aficionados que siguen anclados al viejo e insustancial discurso de siempre. “Todo se consigue con esfuerzo”, “el equipo/el jugador no está en buena forma física”, “hay que correr y luchar más”, “hay que echarle más cojones”, “el esfuerzo llega donde no llega el talento”, “se necesita más sacrificio” y mensajes similares son comunes tanto en la vida diaria como en el deporte y, más concretamente, en el fútbol.

A falta de un debate serio acerca del juego en sí, algo que no está al alcance de mucha gente, las opiniones y críticas fáciles siempre van encaminadas a algo que, a priori, es más sencillo de analizar: el esfuerzo y la capacidad/aptitud física. Porque, además, es el discurso simplista que también se fomenta desde los medios de comunicación, hoy en día dedicados a manipular y generar las opiniones que ellos quieren, en lugar de dedicarse a contar las cosas tal y como son en realidad.

Por lo tanto, siguiendo esta lógica según la cual hace falta ser un portento físico para poder jugar a alto nivel, ¿qué hubiera sido de muchos de los mejores futbolistas? Messi es bajito y delgado. Del Piero o Baggio tampoco eran altos ni fuertes. Maradona era más rechoncho que otra cosa. Romario también. Xavi, Iniesta o David Silva son aparentemente frágiles. Raúl no tenía ninguna cualidad física destacable, al igual que Guardiola. Ronaldo Nazário jugó gran parte de su carrera con sobrepeso, exactamente igual que Puskas. Redondo y Guti eran lentos de movimientos, al igual que Zidane, Riquelme, Busquets o Toni Kroos. Koeman tenía una complexión gruesa y era muy lento. David Villa no es ni muy alto, ni demasiado fuerte, como tampoco lo era Butragueño. A Cruyff le apodaban “el Flaco” por su evidente delgadez.

Y así podríamos seguir con muchos otros casos de grandes futbolistas. Entonces, si ellos consiguieron destacar, pese a (teóricas) desventajas físicas, ¿cómo lo lograron ante otros que sí disponían de más o mejores cualidades físicas (aparentemente)? Sin duda, la respuesta es su talento futbolístico, su capacidad para ver las cosas antes que el resto y la calidad y visión para ejecutar acciones de forma eficaz por encima de la mayoría.

maradona platini

Es más, de todo esto a mí me surge una gran duda: si al jugador de calidad y, en teoría, “poco físico”, se le reclama que potencie su estructura corporal, que corra más o que luche más, ¿por qué no se hace lo mismo con el jugador de corte físico? ¿Por qué no se les reclama a estos que aporten más calidad en su juego, que den pases que rompan líneas, que no corran mucho y sin sentido o que no se quiten el balón de encima cuando tienen jugadores cercanos libres? Cuando el jugador de calidad no está acertado, siempre «le falta físico o no corre lo suficiente». Cuando el jugador físico y tosco falla se le disculpa diciendo que «lo da todo en el campo». Nos equivocamos al poner siempre la calidad en el punto de mira, cuando tendría que ser al revés.

Es muy fácil encontrar a jugadores físicamente poderosos, ya sea a nivel estructural o por alguna cualidad concreta. Sin embargo, es raro encontrar a jugadores como Riqui Puig, con 18 años y una estructura corporal que se encuentra lejos del atleta ideal y que todavía está inacabada, pero un don especial para jugar al fútbol: la capacidad de sorprender, de leer y entender el juego y de jugar y hacer jugar. Ya va siendo hora de empezar a poner el foco en el talento, su detección, potenciación y desarrollo, que es lo que escasea. El físico, con los años y el entrenamiento a alto nivel, se acaba mejorando y adaptando a los requerimientos de la competición.

cruyff guardiola

El veterano técnico cántabro Laureano Ruiz siempre cuenta que, cuando llegó al FC Barcelona en 1972, se sorprendió al ver un cartel en sus instalaciones que decía: “Si vienes a ofrecer a un juvenil que mide menos de 1,80 centímetros, mejor date la vuelta”. Fue justamente cuando lo hizo quitar y comenzó a valorar la calidad por encima del físico cuando hizo historia con los juveniles blaugranas. Al igual que Cruyff con el primer equipo barcelonista a finales de los 80 y principios de los 90. O Sacchi con su Milan. O, más recientemente, la Selección Española de fútbol con la revolución de Luis Aragonés.

Un famoso eslogan publicitario de hace unos años rezaba que “la potencia, sin control, no sirve de nada”. Aplicado al fútbol, se podría decir que “el físico, sin la suficiente calidad e inteligencia, carece de utilidad”. Al final, en un equipo tiene que haber jugadores con distintas cualidades, a pesar de que deberían ser lo más complementarios posible. Y es necesario preguntarnos qué priorizamos: ¿queremos jugadores fuertes y que corran mucho o que sepan jugar al fútbol e interpretar el juego? Creo que la respuesta es obvia y es el mismo Gattuso el que nos da la clave.

 

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